Estoy
sumergido leyendo una novela …. pero parte de mi atención está puesta
en mi hija adolescente mientras estudia. La observo ojeando su
cuaderno, frente a la pantalla del computador, y conectada a un eterno
acompañante: el MP3. De cuando en cuando, el
característico sonido de Messenger alerta la llegada de un mensaje e
interrumpe sus estudios a pesar de los audífonos. Ella rápidamente
contesta el llamado y vuelve al cuaderno. Esto se repite, y mi
sensación es que ella es parte de una telaraña de conversaciones, hilos invisibles que
la mantienen conectada permanentemente con sus amigas. Hasta hace un




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