A pocos días del comienzo de un nuevo ciclo democrático, es sano hacer una reflexión acerca del estado del arte en materia de informática educativa en Chile, y en particular, proyectar lo realizado hacia el futuro. Tal vez el elemento que resume de manera más nítida el punto en que nos encontramos es el creciente consenso logrado en la comunidad educativa acerca de que es prácticamente imposible imaginar una educación de calidad para el siglo XXI sin el concurso de las tecnologías digitales (ver SITES 2006, IGD 2007 entre otras).
Ahora bien, cerremos un instante los ojos y visualicemos cómo serán las escuelas del bicentenario en materia digital.
Lo primero a destacar es que las escuelas del bicentenario habrán accedido a un estándar de infraestructura computacional que les asegura disponer del equipamiento adecuado para los diversos usos educativos. La tecnología ya no estará encerrada en laboratorios computacionales, sino que distribuida en los diferentes espacios de las escuelas, en los que ocurren los principales procesos que contribuyen a mejorar la calidad de la educación (enseñanza/aprendizaje, gestión, desarrollo profesional docente entre otros).
A nivel de conectividad, las escuelas habrán formado una Red Digital de la Educación que les permitirá en primer lugar comunicarse entre ellas, y acceder a un conjunto de servicios entre los cuales destacan la conexión banda ancha a Internet y el acceso privilegiado a portales educativos (ej: educarchile) y a bases de información (ej: Mineduc).
En la búsqueda de la apropiación y autonomía de las escuelas para asegurar la buena gestión y disponibilidad del equipamiento digital, las escuelas habrán puesto en marcha un conjunto de prácticas mínimas definidas en sus planes de coordinación tecnológica. Mediante éstas, ellas habrán instalado capacidades internas e implementado procedimientos para la administración, mantención y soporte de su infraestructura tecnológica.
En virtud de la importancia de contar con docentes y directivos competentes en el uso educativo de estas tecnologías, las escuelas estarán en pleno proceso de formación de su cuerpo docente, paradocente y directivo. Una formación que tiene características particulares, ya que es diferenciada y tiene un enfoque de competencias. Tiene como propósito desarrollar los conocimientos y habilidades requeridos por cada actor del sistema escolar para el uso de los elementos digitales para el desempeño de su rol. Así, la formación para un profesor de básica será distinta de aquella que recibirá un profesor de media, un UTP o un director.
Los miembros de la comunidad educativa, principalmente los docentes, accederán a una gran variedad de recursos educativos digitales (principalmente software educativo), previamente evaluados por especialistas y alineados con el currículum, algunos ofrecidos de manera gratuita por el propio Ministerio y otros comercializados por una emergente industria de contenidos. Estos recursos estarán disponibles a través de un catálogo en línea cuyo propósito es enlazar la oferta con la demanda (i.e., el sistema escolar). Accederán también al portal educativo educarchile que promoverá la colaboración y el intercambio de buenas prácticas, a través de actividades tales como crear o compartir planificaciones, acceder a herramientas de evaluación en línea, crear o formar parte de comunidades de interés, acceder a catálogos de buenas experiencias pedagógicas utilizando tecnologías digitales, entre otras.
Las escuelas más avanzadas habrán
transitado hacia usos sofisticados de las TIC, y estarán experimentando
verdaderas transformaciones de sus aulas, con modelos pedagógicos innovadores basados en Tecnologías Digitales.
Los establecimientos podrán acceder a una plataforma para
evaluar en línea las competencias digitales de sus alumnos de primero
medio, y de esta forma podrán tomar acciones para nivelar estas
competencias y asegurar así una mayor equidad.
Finalmente, y quizá éste sea el punto de articulación de todo
lo anterior, las escuelas del bicentenario se encontrarán en plena fase
de implementación de sus planes de uso
de las TIC, conjunto de compromisos explícitos que contraen acerca de
la forma en que se proponen integrar las TIC a sus actividades para
mejorar la calidad de la educación. Los compromisos abarcan cuatro
áreas principales:
En síntesis, las anteriores son pinceladas que sólo pretenden
transmitir el estado de ánimo con que las escuelas del bicentenario
estarán viviendo el proceso de irrupción del mundo digital en las aulas
y otros espacios educativos.
Al concluir el bicentenario, los establecimientos educacionales
públicos habrán alcanzado una densidad tecnológica inédita en Chile
(tasa nacional inferior a 10 alumnos por computador), y enfrentarán
entonces el reto de utilizar creativamente estos nuevos recursos para
mejorar los distintos procesos que impactan directa o indirectamente
los aprendizajes. Es aquí entonces cuando comienzan los grandes
desafíos de esta nueva etapa.
El primer gran desafío de la etapa post-bicentenario será
transitar desde un uso simple de las tecnologías digitales como
instrumentos de acceso y navegación en la Web, a un uso educativo, más
sofisticado que consiste en utilizarlas en cada uno de los procesos en
los que se juega día a día la calidad de la educación y en los que las
TIC contribuyen a la efectividad de las escuelas. Una escuela efectiva es aquella en que los alumnos progresan más allá de lo previsto. En otras palabras, “una
escuela efectiva agrega valor al aprendizaje de sus alumnos en
comparación con otras escuelas que atienden una población similar
considerada sus características socio-familiares de origen”. Los
principales factores de éxito de una escuela efectiva dicen relación
con a) contar con profesores efectivos, b) salas de clase eficaces, c) buenos
procesos de planificación y evaluación, d) liderazgo efectivo y e) apoyo de
los hogares a la escuela. Por tanto, las escuelas deberán identificar
los usos de las TIC que contribuyen a mejorar las variables que
impactan su efectividad e implementar esos usos. Y requerirán mucho
apoyo para ello. A modo de conclusión, podemos señalar
que antes de pensar en un nuevo estándar tecnológico, es decir, en
seguir instalando computadores en las escuelas, es fundamental permitir
que el actual estándar decante, que exista apropiación por parte de las
escuelas, que las prácticas pedagógicas y de gestión cambien de la mano
de las TICs y que se evalúen los resultados en términos de mejoramiento
de la calidad de la educación. Las prioridades del período
post-bicentenario debieran apuntar a promover los usos educativos de la
infraestructura desplegada y a fortalecer las condiciones para que esos
usos ocurran. Interesa promover el salto desde aprender ACERCA DE las
TIC a gestionar y aprender CON las TIC. Este cambio mayor, requiere
asistencia, acompañamiento y tiempo, una buena cantidad de tiempo.


Estoy de acuerdo en que ...
Estoy de acuerdo en que las tecnologías digitales son muy importantes para la educación.