“LA
INNOVACIÓN SE CONVIRTIÓ EN UN ADJETIVO POSITIVO”
- El fundador del Foro Innovación tiene confianza en los avances del país y asegura que la gente está asociando cada vez más innovación y tecnología, con éxito.
- El Presidente del Foro Innovación, Raúl Rivera, mira el vaso medio lleno. Para él, Chile es un país que tiene mucho por aprender en materia de Innovación y Tecnología, pero también es una nación con enormes potencialidades para dar el salto a lo que el llama el “segundo piso”: lo que viene una vez que resolvimos lo urgente y elemental.
- A su juicio, los chilenos sí somos innovadores, pero nuestra tendencia derrotista nos hace temer. “Somos extraordinarios en el escepticismo propio y te diría que el fracaso tiene un prestigio que no se merece en Chile”, explica.
¿Cuáles cree que han sido los aciertos del desarrollo digital en Chile?
Obviamente que hemos hecho mucho y venimos haciendo un montón desde hace 20 años, porque uno de los cambios fundamentales fue la desregulación de la industria de las telecomunicaciones, que nos permitió pasar al primer mundo en ese ámbito, generando una dinámica, cosas que han ayudado de muchas maneras a que uno pueda aspirar a tener un desarrollo digital potente y hacer de lo digital, parte de la economía chilena.
El primer acierto de la primera mitad de la década fue poner lo digital como parte central de la agenda pública, así como ha ocurrido ahora con la innovación en la segunda mitad. La gente entendió que un país que no está plenamente integrado a la era digital no tiene ninguna posibilidad de ser un país desarrollado. En la empresa no ha sido tan agresivo el cambio, pero tampoco creo que esté tan quedado. Se han hecho los despliegues de SAP, se han instalado tecnologías de punta en la mayoría de las empresas, o sea, entendamos que uno no puede tener una industria de servicios financieros ni menos una industria retail tan potentes como las que tenemos, sin que esas industrias estén plenamente integradas a la era digital.
¿Y qué pasa con las Pymes? Muchas de ellas no ven la tecnología como una inversión, si no como un gasto.
Primero, hay Pymes y Pymes, de hecho, Pymes es una palabra que no me gusta nada porque incluye realidades completamente distintas. No todos los que son más o menos chicos son de la misma secta: están los que creen en el emprendimiento y los que creen en llegar a fin de mes. El que no tiene muy incorporado el tema informático en su mundo es una empresa de supervivencia.
Considerando esto, ¿Somos realmente innovadores los chilenos ?
Yo diría que en esto los chilenos nos vemos a nosotros mismos peor de lo que estamos. Somos extraordinarios en el escepticismo propio y te diría que el fracaso tiene un prestigio que no se merece en Chile. Pero la verdad es que somos más innovadores de lo que creemos. Cuando tú abres un premio en 20 categorías, como el AVONNI 2009, y te topas con que hay más de 400 postulantes, es porque algo está pasando. Hay un Chile que está naciendo.
Todavía no hay ni tantas mujeres ni tanta gente joven como querríamos, y eso es un desafío para el próximo año, pero estamos innovando, estamos queriendo innovar, entendemos que por ahí va la jugada, que sin innovar no se puede ganar.
De hecho, un reciente ranking mundial de innovación del European Business School nos ubicó en primer lugar en la región y entre los 30 mejores países a nivel mundial, asi es que los datos duros apoyan esta visión.
¿Qué rol cumplen los medios de comunicación en la difusión de la innovación?
Yo creo que son fundamentales a la hora de dejar que la innovación sea un concepto abstracto. Esto ha ido cambiando, ahora la innovación es algo de “buen tono”, se convirtió en un adjetivo positivo, no negativo, pero aún diluido, más vago que el éter, muy conceptual, y mientras sea conceptual no va a ninguna parte.
Pueden venir todos los “gringos” que queramos a dar todas las charlas que queramos, pero si yo después me voy a mi pega y mi pega es ganar plata, no sirve. Hasta que la gente no entienda de que en Chile no hay manera más potente de diferenciarse, generar una ventaja competitiva, y ganar plata que la innovación, no vamos a transformarnos en un país de verdad profundamente innovador. Entonces los medios de comunicación tienen un rol central en lograr que esa gente haga la conexión entre innovación y “lucas”.
¿Cómo hacemos la conexión en el ámbito más académico, la relación empresa y universidad?
El vaso está más lleno de lo que pensamos. Cerca de la mitad de la plantilla universitaria está en manos del sector privado. Esas universidades en general no tienen fines de lucro, pero no se nota mucho, se manejan bastante bien empresarialmente y por lo tanto, en la medida que en Chile haya una oportunidad de negocios en torno a la innovación, esas universidades se van a poner las pilas de una manera que la mayoría no se ha puesto.
La realidad es que de todas las que no están en el Consejo de Rectores, la Universidad Andrés Bello es la única que está certificada en innovación, pero no va a ser la última. La Andrés Bello está haciendo cosas bastante de punta, está publicando muchísimo. Y de las tradicionales, hay algunas que no tienen mucha esperanza, pero hay otras, como la Universidad Católica, que tienen un patrimonio intelectual adentro, extraordinariamente valioso que va a responder a esta competencia.
Pensando en la Ley de Innovación ¿qué otros elementos tiene que poner el Estado para fomentar la innovación?
Yo te diría que el Foro desde un comienzo ha venido insistiendo en la posibilidad de reducir los impuestos a los innovadores. Me parece que lo primero que hay que hacer es “soltar las trenzas” en materia tributaria y permitir que más empresas puedan acceder al 35% desgravamen la inversión en I+D, castigando por supuesto muy duro a los que abusen el sistema. En segundo lugar, el rol principal del Estado es definir qué país queremos ser y mover las fuerzas de la sociedad para construir ese país. El Foro en ese sentido tiene súper claro que tenemos que posicionar a Chile como país en el ámbito de la innovación. Somos innovadores por naturaleza, lo que pasa es que no hemos tenido que serlo tanto históricamente, porque estábamos concentrados en desarrollar los recursos básicos, pero ya pasamos el primer piso, ahora hay que ir al segundo piso, entonces yo creo que el Estado te puede ayudar en eso, aunando fuerzas en pos de una visión de ese tipo, ayudar a lograr los grades hitos como la llegada de General Electric y a atraer a centros líderes de I+D para que empiecen a hacer investigación aplicada acá.
¿Innovación no debería ser cuasi un ramo en el colegio?
Más que un ramo es una manera de aprender. Nosotros tenemos una red de colegios innovadores, que se llama “Innovacien”. Este es uno de los proyectos emblemáticos del Foro, está apoyado por Cisco y por Microsoft, Queremos llegar a 100 colegios y ya tenemos una docena, que van desde el Villa María y el Altamira a el Municipal de Lampa y de Peñalolén.
Estos colegios tienen en común que están bien gestionados y tienen un proyecto educativo que apunta a entregarles a los alumnos las habilidades del siglo XXI, como capacidad crítica, emprendedora, innovadora, trabajo en equipo, etc., yendo más allá de las habilidades tradicionales. En estos colegios estamos con PIDs (Proyectos de Innovación Docente) que se evalúan en términos de impacto en el aprendizaje del alumno. Si es exitoso, ese PID se escala al resto de los colegios y luego al resto del sistema escolar.
Un ejemplo es un colegio caracterizado por una alta conflictividad social donde lo que estamos haciendo es que los niños hagan un videojuego con avatares, que son o “cisarros” o chicos que quieren operar en una sociedad normal y se generan normas de interacción. Eso es lo que estos niños aprenden con este juego que están generando ellos.
Otro colegio, de Peñalolén, está creando un canal de cable con el apoyo de TVN y ellos crean sus propios contenidos. Otros proyecto, que estamos realizando con un séptimo básico, consiste en aprender matemáticas, fracciones, áreas, perímetros, etc., diseñando una casa con una herramienta de Google, que además de diseñar hay que calcular sus costos, entonces aprenden una tremenda cantidad de cosas haciendo una casa. Les dijimos que crearan una vivienda social pero se “cabrearon” rápidamente ¡y se pusieron a hacer un conjunto veraniego! Ellos innovaron, ellos decidieron que querían hacer otra cosa, y eso me parece genial.


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