Cuando se han intentado priorizar áreas desde el Consejo de Innovación en Chile, usualmente aparecen los clusters habituales donde el país es líder a nivel mundial como la minería, los salmones, etc. El problema es que las áreas líderes son extremadamente conservadoras en sus productos y están acostumbradas a tener altas utilidades en un negocio conocido, lo que atenta contra la innovación.
Para desarrollar la innovación en serio, se requiere un área nueva, donde Chile no sea líder aun, y donde valga la pena arriesgarse a invertir en proyectos grandes, que generen actividad de investigación y postgrados, formación de profesionales de alto nivel y creación de empresas innovadoras.
Por muchos años he creído que el único lugar donde esto se puede hacer bien es en las pocas universidades que existen en Chile que realizan investigación de nivel mundial y, particularmente, en sus escuelas de ingeniería. La masa de jóvenes estudiantes, tanto de pregrado como de postgrado, que se encuentra en estas facultades, representan lo mejor de lo mejor de la intelectualidad de nuestro país. Todos estos muchachos, incluso aquellos que no tienen las mejores notas, son de nivel mundial (lo que no ocurre con todos sus profesores). Para mí, son los motores fundamentales de la innovación y hoy día los estamos desperdiciando, enviándolos al mercado como empleados de industrias tradicionales donde, después de unos diez años de rutina, terminarán devorados por el conformismo. De la misma forma, los investigadores de nivel mundial que existen hoy en nuestras universidades, los desperdiciamos publicando artículos teóricos e inútiles en revistas internacionales y, las pocas veces que descubren algo utilizable en la práctica, será una empresa del primer mundo la que aprovechará esa idea.
Por otro lado, como área fundamental de desarrollo de la innovación, creo que las TICs (considerando tanto la informática, la computación y las redes de comunicaciones) representan una extraordinaria oportunidad para invertir para Chile. Me extraña que nunca haya estado en las listas de áreas prioritarias, que las pocas veces que aparece tiende a desaparecer rápidamente y que cuando uno las propone en las comisiones políticas todos miran con cara de ¿de qué está hablando este jovencito?".
Aunque es cierto que muchos países emergentes han tomado las TICs como área prioritaria, lo que podría incentivarnos a tomar un área distinta, no es menos cierto que Chile ha mostrado un líderazgo regional impresionante en el área por muchos, muchos años: fuimos los primeros en conectarnos a Internet, los primeros en tener una página web, siempre hemos sido los primeros en todos los rankings de e-readyness publicados en Internet y actualmente somos líderes mundiales en participación en las redes sociales.
En general, el país ha sido malo para apostar por áreas en forma explícita, salvo cuando tienen éxito garantizado porque ya son áreas fuertes. Apostar a las TICs implica una voluntad política de correr un riesgo, porque la masa crítica de investigadores es aun pequeña y muy joven y las empresas del sector son todavía incipientes y de poca influencia. Eso mismo es una gran oportunidad por otro lado, porque permite generar un cambio radical con poca inversión.
Me imagino un país con fondos de desarrollo fuertes para crear Centros de Investigación en TICs en la universidades, que formen mucha más gente, generen una masa crítica mucho mayor y creen empresas innovadoras que nunca habrían existido sin estos centros de base. Con la capacidad y creatividad de los jóvenes universitarios y el financiamiento necesario para desarrollar proyectos riesgosos, me parece que es imposible fallar. Los costos de crear empresas en el área son bajísimos dado que son prácticamente solo capital humano, lo que permitiría financiar cientos de proyectos simultáneos, mientras su puesta en marcha y transferencia al mercado es casi instantáneo.
La sola existencia de estas empresas, basadas en el conocimiento, la investigación y la innovación, cambiaría drásticamente el ecosistema completo del área: generaría demanda de investigación para proyectos concretos, cambiando la orientación de los profesores universitarios, sus estudiantes y los principales proyectos de investigación nacionales.
Como una conclusión esperanzadora, me parece que el Cluster de Servicios Globales representa una atractiva oportunidad para desarrollar esta idea. Si logramos traer Centros de Excelencia Internacionales en TICs a Chile, o desarrollar Centros locales que atraigan servicios de investigación desarrollados desde aquí, podemos generar un cambio efectivo y hacer realidad este sueño.


Rescatar algunos puntos
Me parece interesante el artículo de José Miguel Piquer, muy claro y preciso. Pero discrepo cuando señala que sólo en el área de la ingeniería es donde este país constituye un aporte, me parece que es una recomendación que viene muy de cerca para quien se desempeña en ese rubro, creo que los aportes están en las diversas disciplinas, y que son tan valiosos como aquellos que se mencionan en el artículo.
Por su parte la innovación no es un concepto que está inserto en la cultura Chilena, poco sabemos del tema y mucho menos vamos a innovar, no se debe olvidar que las capacidades de emprendimiento e innovación se forman o educan porque constituyen una visión de vida, casi me atrevería a decir que se requiere formatear nuestras mentes para llegar a ese horizonte lejano aún.
Saludos
Carolina.