
LA
BRECHA SOCIAL Y EL CAPITAL HUMANO SON LOS DESAFÍOS TECNOLÓGICOS DE CHILE
- Desde la perspectiva que le dan las ciencias políticas, José Ignacio Porras explica que los desafíos de nuestro país ya no están exclusivamente en lo tecnológico sino en cómo las TIC se incorporan al sistema político y como eso puede disminuir la brecha.
La web 2.0, esa forma de definir a la segunda generación de Internet, que se basa en las redes sociales, los blogs, que fomenta un trabajo colaborativo y el intercambio ágil de información entre los usuarios de una comunidad; ha encontrado un fuerte eco en Chile; tanto como para ocupar los más altos escalafones en uso de Factbook o twitter.
Pero detrás de este fenómeno hay varios desafíos que considerar, que José Ignacio Porras nos permitió analizar desde una mirada que no está relacionada con la informática pura; sino más bien transversal más allá de la tecnología.
Según José Ignacio, las redes sociales han tenido un impacto considerable en nuestro comparado con otros. "Chile, tiene un porcentaje importante de personas que se han incorporado a portales de redes sociales, hay ejemplos de organizaciones y eventos que se han articulado en torno a redes sociales, en cantidad y calidad, Chile, está bien evaluado y bien posicionado, en todo lo que es el uso de herramientas tipo facebook, twitter, lo que está en la red 2.0.
En este sentido, ¿habría algún elemento o acción que nos falte por desarrollar para que el país despegue y se transporte en una especie de Chile 2.0?
Yo creo que la brecha; ya que los problemas para desarrollar Chile en términos tecnológicos están muy asociados a los problemas para avanzar en su desarrollo general, porque en las brechas digitales se reflejan también las brechas sociales.
Tenemos un segmento de población que está muy conectado, que sabe manejarse bien con las tecnologías, que usa la tecnología para sus relaciones personales, profesionales; pero hay un segmento de población que pareciera ajeno a esta realidad, que son aquellos que están en una situación desfavorecida en términos de recursos materiales, y difícilmente, se puede corregir esta situación si no se mejora de alguna forma la brecha social.
Incluso a nivel institucional para esto, porque por ejemplo en el caso de las municipalidades, hay unas que están súper adaptadas, que reciben reconocimientos internacionales y hay otras que a penas tienen portal web y no saben como sacarle provecho; tienen un problema de recursos financieros; de capital humano y de liderazgo tecnológico y este es súper clave en aprovechar lo que ya existe.
Si es así, ¿qué desafíos tenemos en esta materia?
Chile tiene un muy alto nivel en términos de desarrollo tecnológico, muy potente, muy fuerte, que es comparable a cualquier otro país; pero a su vez tiene un rezago muy importante en un segmento tanto de la población como de instituciones. Falta un desarrollo más incluyente; una motivación para que aquellos que están excluidos sientan la necesidad de incluirse. Porque por ejemplo dentro de la misma administración pública hay distintas realidades.
Por lo tanto, hay desafíos en varios ámbitos, obviamente tratar de hacer un desarrollo más inclusivo en términos tecnológicos y por otro lado tiene que mantener a la gente que está conectada para que siga así y se incorpore pronto a la realidad de la web 2.0; pero aquí habría que considerar el tema de la protección de datos que no se resguarda demasiado en Chile. Yo creo que existe un riesgo de que en este mundo tan conectado no haya una jurisprudencia que asegure ese tema.
¿Este problema tiene que ver con un tema del liderazgo también o no?
Tiene de liderazgo y tiene también de ingeniería. De pensar cuáles son los incentivos para que estas instituciones que a lo mejor por su cultura institucional, por su capital humano, están alejadas del ámbito tecnológico. Entonces hay que ver qué se les puede aplicar, para no pasar por capacitaciones de cosas que no usan o recursos que no se van a aprovechar. Hay que pensar que estas instituciones están asociadas a procesos antiguos, tradicionales.
Yo recuerdo hace muchos años el caso de una Municipalidad donde se dijo que todos los comunicados dentro de la institución se iban a enviar por correo electrónico y a los funcionarios les daba tanta desconfianza que los enviaban por correo electrónico y en papel. La tecnología se perdía.
En este tema de la brecha digital el concepto de apropiación social de las tecnologías es vital, porque si yo te pongo un computador, lo importante es que me expliques para qué lo vas a querer y cuando tú me lo hayas explicado yo voy a poder pensar de qué forma te instruyo y te doy elementos para que lo utilices; porque si esa persona no sabe para qué es la tecnología y le pongo un computador es como asumir un cierto determinismo tecnológico, pensando que mientras más moderno el computador más conectada va a estar la persona y, sin embargo, no es así.
¿Qué posibilidades tenemos entonces de pasar a una segunda fase de mayor desarrollo tecnológico, con gobernabilidad electrónica, por ejemplo?
Estamos muy lejos, tan lejos como otros países, porque lo primero que se adaptó es el tema de gobierno electrónico, pero sin ningún condicionante político, o sea, tú puedes mejorar el gobierno electrónico pero puedes ser un país dictatorial. Porque el gobierno electrónico está asociado a un tema de gestión pública, pero al hablar de democracia electrónica o de gobernabilidad electrónica, lo que estamos haciendo es hacer partícipe a los ciudadanos de este proceso, entonces los ciudadanos no sólo reciben bienes públicos sino que tienen un elemento de transparencia que les permite ver cómo se producen esos bienes públicos.
En eso si se está avanzando y bueno, aquí ya hay una ley de transparencia, hay algunos experimentos muy primarios de referendos electrónicos, se han hecho en Providencia, en Peñalolén, pero si lo miras a nivel comparativo, no creo que se haya avanzado tanto como en otros países.
¿Quién lleva la delantera?
Lo que tiene que ver con marketing político, con el uso de tecnologías en campañas electorales, Estados Unidos, y lo que tiene que ver con la incorporación de tecnología en la institucionalidad política, yo creo que hay algunos ejemplos en Europa que son más interesantes. En términos como de percepción, en Estados Unidos hay más iniciativas individuales y en Europa está más institucionalizado.
Pero todavía es un proceso muy emergente, ya que por ejemplo, no hay ningún país en Europa que haya instalado el voto electrónico y los experimentos que se han hecho son muy pequeñitos, de nivel de laboratorio y en cambio tienes países de América Latina, Paraguay, Brasil, Perú, en donde sí se ha instalado el voto electrónico y no deja de ser un elemento simbólico; porque que se pueda votar electrónicamente no es que en sí mejore la democracia, pero hace sentir bien a la persona.
PETICIONES ELECTORALES
A propósito de Estados Unidos y candidaturas presidenciales, ¿cuáles son las acciones que debieran abordar los candidatos chilenos en términos de tecnología?
Yo creo que cuando más se ha desarrollado el gobierno electrónico y desarrollo digital en Chile es cuando ha habido liderazgos claros que parten desde la presidencia y que se reflejan también en un personaje o alguien que institucionaliza la tecnología. La capacidad de coordinar acciones, de conjugar esfuerzos, de atraer recursos normalmente está asociada a una persona que hace una labor de coordinación y que además tiene liderazgo y que tiene el apoyo de la presidencia.
Entonces, ¿qué le pedirías en concreto a los candidatos: un ministerio, una subsecretaría de tecnología?
Yo creo que no tiene que ser un ministerio como tal, porque el poder de esta persona es su capacidad de coordinación transversalmente dentro de la administración pública y el problema de un ministerio es que termina siendo demasiado estructurado. El verdadero valor de este cargo es la capacidad de coordinación con otras instituciones, con otra gente.
¿En términos de redes sociales y educación digital?
Les podríamos pedir que cierren una etapa que ya se terminó y que tenía que ver con instalar tecnología en las escuelas. Ahora hay que asumir el reto de la apropiación de esa tecnología por parte de alumnos y por parte de profesores, porque éstos son uno de los grupos más alejados de la tecnología y el profesor pierde, en cierta medida, su autoridad si no sabe.
Además, hay otros dos temas que son actuales y que no están instalados en la escuela: uno que tiene que ver con la capacidad de autoaprendizaje y la otra cosa tiene que ver con el posicionamiento de las personas en el mundo. Las relaciones que uno tiene con la sociedad, con las personas, se han modificado sustancialmente, entonces hay que seguir una metodología del siglo XXI y eso no lo han incorporado las escuelas ni las universidades ni los centros de formación técnica.



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