NOS ESTAMOS QUEDANDO EN LA FARÁNDULA TECNOLÓGICA
- El empresario y Director del Programa de Investigación y Postgrado de Economía de Minerales de la Pontificia Universidad Católica, asegura que las empresas están más atrasadas que el sector público en el uso de tecnologías, y que las famosas redes sociales no están siendo utilizadas en todo su potencial. ¿La solución?: el recambio generacional.
"Yo creo que aún cuando Chile tiene una muy alta propensión a subirse al carro de los cambios tecnológicos, se está quedando en la cáscara, en la cosa fácil". Así de categórico es el ex Presidente Ejecutivo de Codelco, Marcos Lima, al referirse al nivel del desarrollo tecnológico del país.
A su juicio, las nuevas redes sociales tan de moda, como Twitter y Facebook, son utilizadas como herramientas de marketing sólo por los ‘faranduleros' y los candidatos presidenciales, pero no por las empresas, que en general se han quedado atrás en temas de TICs. "Nadie o muy pocos usan herramientas como Data Mining para ver cuáles son los mails que se mandan las personas dentro de una empresa, para descubrir los nodos que transmiten información y hacer una suerte de mapa social que permita identificar cuáles son las organizaciones informales dentro de las compañías. Simplemente no se usa", explica, asegurando que la solución a este problema pasa, simplemente, por un cambio generacional.
Asimismo, hace un llamado de atención sobre la falta de conversación entre empresa privada y la universidad, la incomunicación entre expertos en tecnología y del ámbito de la gestión y la falta de cooperación para desarrollar los cluster en Chile.
¿En términos de TICs, qué actor está más en deuda el sector privado o el público?
Yo estoy convencido de que el sector privado es el que está más en deuda, quizás porque en el pasado perdió mucho dinero y tuvo varios fracasos, por lo que se perdió la confianza. Por otro lado, hay un problema generacional, pues los que dirigen las empresas, en su mayoría son inmigrantes digitales y no nativos, y por consiguiente su manejo de las Tics tiene todo el sesgo de quién es lejano culturalmente a ellas, lo que debiera modificarse con el recambio generacional.
Pensando en transformar a Chile en un país desarrollado, ¿qué nos faltaría?, ¿incentivos tributarios?
Si postulamos que un país desarrollado usa en toda su plenitud las TICs, no creo que ello se solucione con incentivos tributarios. De partida hay un problema de las propias empresas del sector tecnológico; seguimos teniendo un lenguaje propio, una manera muy técnica de abordar al cliente, sin ir apuntando a los problemas estratégicos o de gestión. La industria ha estado llena de ‘computines' y ellos no tienen el lenguaje, los conocimientos ni la experiencia en gestión, como para aplicar sus propias herramientas para resolver los problemas de las empresas.
Dada esta incomunicación, nuestro capital humano, ¿tiene problemas de habilidades blandas o de falta de especialización?
No lo creo. Las nuevas generaciones de profesionales van a provocar el cambio. Ellos usan las herramientas diariamente, hacen su trabajo académico usando intensamente Internet. Además, en la medida en que aparezcan historias de éxito de empresas que hayan aprovechado las tecnologías estratégicamente, obteniendo un plus en relación a sus competidores, se podrá difundir en mayor profundidad el uso de las tecnologías.
¿Qué rol cumplirían las empresas que proveen TI en este problema?
Tal como le dije, para provocar el cambio, las empresas TI tienen que superar sus problemas de lenguaje, es decir, ojalá en esas compañías hubieran más expertos en gestión. La industria requiere especialistas en gestión que se contaminen con la atmósfera, con el uso, con las herramientas, con los conceptos de TI. Una vez que eso ocurra, serán capaces de transmitir esta experiencia a sus colegas.
A propósito de las próximas elecciones presidenciales, ¿qué echa usted de menos en términos de tecnología?, ¿de qué debe hacerse cargo el Estado?
Lo que el Estado tiene que hacer es poner las TI al alcance de los grupos más necesitados. ‘Alumbrar' los barrios más pobres con tecnología de banda ancha puede provocar un cambio sideral. Darle subsidios a la gente que no tiene los recursos para subirse a las TIC es tan o más importante que reforzar la red de protección social, porque efectivamente los computadores que se les están dando a los niños de menores ingresos, y que son los mejores de su curso, sumado al acceso a banda ancha gratuita, puede ser un cambio vital en las relaciones sociales en Chile.
¿Usted apuntaría entonces a disminuir la brecha digital?
Sí, pero no en términos de subsidios para empresas, sino más bien de permitirle el uso de las herramientas a la mayor cantidad de chilenos.
¿En qué áreas es prioritario inyectar tecnología, demás de la minería, por ejemplo?
Si estamos hablando de tecnología en general, hay que hacerlo en todas las áreas exportadoras que tienen un potencial tremendo de desarrollo tecnológico, como el sector minero, salmonero, vitivinícola, maderero, frutícola. El desarrollo tecnológico, ligado a los cluster productivos puede ser una herramienta fantástica y de clase mundial, que es lo más importante, porque ninguna compañía que compite en los mercados globales puede darse el lujo de tener tecnología atrasada. El problema es que en los cluster no hay cooperación, son individualistas, cuesta mucho que las compañías trabajen entre sí.
¿Qué competencias laborales debiéramos empezar a ver más en Chile para poder potenciar los cluster?
Hay un gran desafío de cambio cultural. Tenemos serios problemas de confianza entre nosotros, que más que ver en el otro a un colaborador, sólo vemos una caricatura, un competidor. Si quiénes dirigen las empresas piensan que los académicos no tienen ninguna capacidad para entender la realidad, y si éstos creen que la gente que trabaja en la empresa posee una pobreza intelectual infinita, estamos liquidados.
Se dice: "para que haya innovación, se tiene que unir empresa, universidad..."
Claro, pero no es fácil, porque ni siquiera se juntan, no conversan, salvo algunos proyectos de colaboración que se han desarrollado en el último tiempo, los cuales aún no han dado frutos suficientes que permitan asegurar que ese es el camino correcto.


Si quiénes dirigen las empresas ...
Si quiénes dirigen las empresas piensan que los académicos no tienen ninguna capacidad para entender la realidad, y si éstos creen que la gente que trabaja en la empresa posee una pobreza intelectual infinita, estamos liquidados.
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