
Pretender encontrar en el discurso del 21 de Mayo una rendición acabada de lo realizado por la Presidenta durante su administración es un ejercicio estéril, pues no fue el propósito de esta alocución. En efecto, la Presidenta aprovechó la ocasión para poner énfasis en las prioridades de su último año de Gobierno, y ordenó de manera muy pedagógica las distintas medidas adoptadas, tras una visión estratégica de su gestión cuyo sello indiscutible es la construcción de una red de protección social que resguarde a los más débiles de las consecuencias de la codicia desmedida. Así lo reflejan sus palabras al inicio del discurso “la patria es para todos, incluye a todos y apoya a todos”.
Pero esta impronta no corre sola. Lo hace en paralelo con los esfuerzos para salir de la crisis fortalecidos y antes que el resto de los países, de modo de capturar las oportunidades de un mundo post-crisis que será diferente.
Las voces que intentan encontrar contradicción entre protección social y desarrollo económico, son osadas. No sólo ambas dimensiones coexisten, me atrevo a afirmar que son complementarias y se necesitan mutuamente. Sólo un ejemplo: la inversión en educación pública ¿busca apoyar a los más pobres y por tanto, es parte de la red de protección social o es también una inversión en capital humano que nos permitirá ser más competitivos en el futuro?
He escuchado cierta decepción en el mundo vinculado a las Tecnología de la Información y Comunicación (TICs) tras los anuncios del 21 de Mayo. La verdad es que para entender lo que se ha realizado en materia de agenda digital, es necesario recorrer los distintos discursos presidenciales. El último no da cuenta del mapa completo del territorio, que es mucho más rico que lo que ahí aparece. Algunos de los avances son:
En el ámbito de la educación, la inversión en informática educativa será probablemente el gran sello de la política digital de esta administración. Con una inversión que supera los MMUS$200 en el período comprendido entre el 2006 y el 2010, el “Plan Tecnologías para una Educación de Calidad” nos permitirá alcanzar estándares de infraestructura, contenidos educativos y desarrollo de competencias digitales en alumnos, docentes y directivos, cercanos a países desarrollados como España. Partir por la educación tiene un racional importante, ya que ésta es, que duda cabe, el motor del desarrollo y al mismo tiempo, donde se libra la principal batalla contra la desigualdad.
Pero también hay avances en materia de Gobierno Electrónico. Éstos van de la mano de algunos de los impulsos estratégicos del Ejecutivo. En efecto, a los ya emblemáticos casos de ChileCompra y el Servicio de Impuestos Internos, que siguen desarrollando nuevas y sorprendentes aplicaciones (“yoelijomipc”, o el nuevo portal personalizado del SII), se agrega el sitio de trámites públicos Chileclic, y el primer buscador de transparencia. La entrada en vigencia de la Ley de Transparencia Pública se está transformando en un motor para más automatización, ya que ha obligado a las instituciones a desarrollar sistemas en línea de información y gestión documental. Por último, pronto entrará en operación una plataforma de interoperabilidad que interconecta los sistemas de las principales instituciones públicas.
En salud, da la sensación de que estamos al debe. No obstante, es interesante mirar de cerca el proyecto de integración tecnológica que está llevando a cabo el Servicio de Salud Metropolitano Occidente, que podrá transformarse en un modelo para la modernización de los otros servicios. También destacan los trámites en línea de la Subsecretaria de Salud Pública.
Otro ámbito en el que el panorama puede ser auspicioso si es que el sector privado pone también de su parte, es el desarrollo de una industria de aplicaciones y servicios basados en TICs para apoyar los clusters productivos en minería, acuicultura, forestal, entre otros. Son múltiples los instrumentos de financiamiento para la innovación y el desarrollo que Corfo y el Ministerio de Economía han abierto para estos propósitos. Es necesario agregar el desarrollo de una industria de contenidos y software educativos, motivados por el incremento importante de la demanda, como consecuencia de la inversión en infraestructura educativa y la llegada de nuevos fondos a las escuelas (fondo para recursos educativos digitales, subvención preferencial).
El desarrollo de la industria del offshoring habilitada por TICs está también rindiendo sus frutos. Más de 50 empresas multinacionales (Oracle, Yahoo, Air France,…) han escogido a Chile como plataforma para desarrollar centros globales o regionales de soporte, de Investigación y Desarrollo), etc., creando más de 9000 puestos de trabajo y sobre US$400 millones en exportaciones de servicios.
Por último, en materia de acceso y conectividad, los esfuerzos se han concentrado principalmente en extender la infraestructura de telecomunicaciones a zonas que no resultan económicamente atractivas para las empresas de Telecomunicaciones. Un ejemplo de esto es la adjudicación del Concurso de Infraestructura Digital para la competitividad e innovación, el que pretende dar conectividad al 90% de la población rural del país. Un aspecto interesante de esta licitación es que la ganó una empresa que no operaba en Chile, lo cual podría introducir más competencia en un sector que no la tiene en cantidad suficiente. Otro de los esfuerzos desplegados en este ámbito es el Plan de Conectividad de Chiloé. Al referirse a este tema, la Presidenta señalaba que “en el Fondo de Telecomunicaciones hemos invertido en tres años, tres veces más de lo que se invirtió en toda la década anterior. Tenemos en ejecución un programa que lleva banda ancha a 1.480 localidades rurales en todo el país, y este año invertiremos más de 35 mil millones de pesos para continuar conectando digitalmente aquellas localidades o barrios de menores ingresos, donde no se llegaría de otra manera”. Esta es otra demostración de que una inversión en protección social es también infraestructura para el desarrollo económico.
Un gran desafío para las próximas autoridades será construir una institucionalidad que le dé sustentabilidad y continuidad a estos esfuerzos, y que profundice lo ya realizado (¿Ministerio de Ciencia y Tecnología, Subsecretaría…?).
Las iniciativas anteriores están lejos de pretender ser un listado exhaustivo. Sólo he querido destacar algunas de ellas, las que tengo más presentes. Algunos pueden legítimamente considerar que es posible ir más rápido en este proceso. Es importante señalar que los estudios disponibles indican que Chile sigue creciendo en materia de e-readiness y mantiene un entorno muy favorable para el desarrollo del comercio electrónico.


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